Prosperidad recupera su monolito pacifista vecinal

monolito

Miguel Hernández (@miguelher73). Fuente: Semanario GENTE

La lluvia no impidió que los vecinos del barrio de Prosperidad (Chamartín) dieran una calurosa bienvenida el pasado 10 de marzo y tras más de cinco años de peticiones infructuosas, a su monumento pacifista, conocido popularmente como el ‘nostrolito’, que fue retirado por el Ayuntamiento de Madrid en enero de 2013 y que ha sido reconstruido y repuesto tras la petición de la Asociación Valle Inclán y de la propia Junta de Chamartín.Este elemento ornamental se trata de un obelisco de granito con el lema ‘Aquí yace la guerra’, similar a otro que fue creado en 1986 en la Plaza de Prosperidad y sustituido por una escultura del Oso y el Madroño, que a día de hoy permanece también en esta vía pública. En su construcción se han invertido alrededor de 20.000 euros.

El monumento fue retirado por el Consistorio en 2013. Desde entonces, los vecinos han pedido su reposición

El original fue el resultado de un concurso público infantil en el que participaron los escolares de este barrio. El ganador fue un niño cuya idea de la paz y el desarme adoptaba la forma de un monolito en el que en su base descansaba una lápida y debajo de ésta, la guerra quedaba enterrada. En la estela funeraria, esculpida en granito, figuraba la inscripción ‘Aquí yace la Guerra’. El diseño representaba la idea de que “lo mejor para conseguir la Paz es enterrar la Guerra”.

El acto en sí Uno de los momentos más emotivos del acto, sin duda, fue la lectura de poesías sobre la paz a cargo de niños y niñas del barrio, que se encargaron del descubrimiento el monumento. Posteriormente, el Coro de la Asociación de Vecinos Valle-Inclán interpretó el Himno de la Alegría.
A juicio del concejal de Chamartín, Mauricio Valiente, “el monumento tiene sentido gracias a la iniciativa vecinal” y destacó “la lucha de la paz contra las guerras”.

Con rango de ciudad El nuevo elemento tiene las características necesarias para su consideración de monumento de la ciudad de Madrid. El primigenio se convirtió en un símbolo popular porque ése fue su origen: ideado, sufragado y construido por el tejido asociativo y vecinal del barrio.

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