Un viaje por la historia de Vicálvaro

museo

Miguel Hernández (@miguelher73). Fuente: Semanario GENTE.

Un reducido local, antiguo centro municipal situado en la calle de Villajimena 43, guarda en su interior un importante pedazo de la historia de Vicálvaro desde la prehistoria hasta la actualidad más reciente. Un pequeño tesoro reunido gracias a aportaciones de los propios vicalvareños que custodia y exhibe con celo y gran sentimiento la Asociación de Recuperación Histórica Vicus Albus, que cumple este año su 35 aniversario.

Se trata del Museo de Vicálvaro, en cuyo interior se pueden contemplar de forma gratuita, de lunes a viernes de 17:30 a 20:30 horas, 250 objetos variopintos (cada uno con su ficha explicativa numerada correspondiente) desde la pila bautismal de la antigua iglesia de Ambroz, que fue pedanía de Vicálvaro, a la barandilla del antiguo ayuntamiento que fue derribado en 1974, hasta un cañón que estuvo instalado en el antiguo cuartel de artillería.
“Somos vecinos no catalogadores. Durante todos estos años hemos recuperado todo lo que hemos podido. Echamos en falta que la gente venga en mayor cantidad a visitar este museo en el que llevamos trabajando tantos años y que reúne todas las condiciones”, explica Valentín González, presidente de la Vicus Albus.

Salas temáticas Repartidos en cuatro salas temáticas (oficios, transporte, folclore y edificios), se pueden encontrar desde piezas de sílex, sepiolita y yeso que muestran los orígenes geológicos que datan de tiempos del periodo prehistórico, hasta una visión del último edificio municipal del entonces pueblo de Vicálvaro, a través de los objetos recuperados.
Además, en el patio trasero, se encuentran enseres que no son susceptibles de deteriorarse al aire libre como aperos de labranza, mojones, la entrada a la fuente de los cinco caños o el hito kilométrico número 1 de la carretera comarcal 602.

Archivo documental Además de los mencionados enseres, el museo dispone de un archivo de más 100.000 documentos, entre ellos cerca de 80.000 fotografías que los responsables de Vicus Albus se afanan en digitalizar para una mejor consulta y conservación. “Lo último que hemos conseguido con fondos de los vecinos ha sido restaurar un libro sobre la historia de Valderrivas de 1923 que se estaba pudriendo”, dice, satisfecho, González.

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