La biblioteca de Valdebernardo reabrirá a finales de febrero

Miguel Hernández (@miguelher73). Fuente: Semanario GENTE

“La biblioteca cierra sus puertas por obras de acondicionamiento hasta nuevo aviso. Devolución de materiales en la Biblioteca Pública Vicálvaro (Centro Cultural El Madroño) y lectura de prensa en el Centro Cultural Valdebernardo. Disculpen las molestias”. Un escueto mensaje en la web municipal unido a los carteles situados en las puertas de acceso de la Biblioteca Pública Municipal Francisco Ayala (calle de Indalecio Prieto, 21), situada en el barrio de Valdebernardo, anuncian el segundo cierre de este equipamiento por obras en un edificio que fue inaugurado hace apenas 11 años. Desde hace más de cuatro meses, los vecinos de esta zona del distrito de Vicálvaro no puede acceder a los servicios de préstamos de libros y acceso a Internet, ni tampoco a la sala de lectura. Una clausura que coincide, además, con la época de preparación de exámenes de los estudiantes.

Fuentes de la Junta de distrito han asegurado a GENTE que la previsión es que los trabajos estén terminados a finales de febrero. Al parecer, la actuación supondrá el cambio de los techos de las dos plantas de las que consta el edificio con un presupuesto estimado de 200.000 euros. “No son unas obras complicadas, pero llevan su tiempo”, explican. “La biblioteca es un recurso muy importante para nuestro barrio. La alcaldesa nos dijo en la visita que hizo a Vicálvaro que la reforma duraría lo menos posible”, comenta el presidente de la Asociación de Vecinos Afuveva de Valdebernardo, Alfredo Melero. Mientras se desarrollan los trabajos y como medida de protesta, la Asamblea Juvenil Valdebernardo Joven ha colocado una pancarta en el acceso principal del equipamiento bajo el lema ‘Biblioteca cerrada, cultura denegada, ¡movilización, ya!’.

La historia del Centro Cultural Valdebernardo y de la Biblioteca Francisco Ayala, que comparten edificio, está jalonada de contratiempos desde la puesta en marcha de este recurso demandado por el movimiento vecinal. Con las obras terminadas, los residentes tuvieron que esperar a que se le dotara de enseres y mobiliario. Además, el edificio tuvo que cerrar con posterioridad cerca de un año debido a la aparición de grietas en el salón de actos.

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